Miedos


Francisco Javier Valenzuela Forero, terapeuta Holístico, profesor reflexología escuela OMTAO Brasil y profesor yoga en Bogotá.

Los miedos en su estado natural  desde el “sentido común” nos ayudan a la supervivencia ya que sin estos nos saltaríamos los semáforos en rojo,  brincaríamos abismos sin protección, faltaríamos al horario laboral o haríamos cualquier cosa sin sentido.

El miedo nacido de un riesgo medido, calculado o intuido en función de un propósito mayor es amor a trascender, crecer y crear.

Sin embargo el miedo nacido en medio de los 9 atributos de la falta de “sentido común” puede ocasionar deseos encontrados. Los atributos como: 1. contradictorio, 2. Absurdos, 3. Injustos, 4. Incomprensibles, 5. Imprecisos, 6. Ilógicos, 7. Extremistas, 8. Invisibles, 9. Incoherentes pueden reflejarse en afecciones en la salud que se somatizan así:

  1. Contradictorio. Se refleja en el rostro como palidez o rubor o sudor en las manos. Frecuentado cuando tenemos miedo a hablar en público. En realidad la comunicación busca unir, pero la contradicción está en creer que estamos desconectados ya que no  “hablamos” para “unir” sino para buscar convencer, lo cual ya es en sí mismo una posición separatista.  No hay necesidad de convencer, si internamente ya estamos claros y en fe.
  2. Absurdo. Se refleja en pérdida parcial o total de la voz, frío en las manos. Frecuente cuando tenemos miedo a lo desconocido y a la vez queremos ser reconocidos. Tener miedo a descubrir y ser descubiertos en un afán de mantener oculto nuestros verdaderos anhelos. Temer realizar el deseo, que oculto, luego se convierte en envidia. No realizado. Esto termina por afirmar mil veces una mentira, auto-creada o imitada, que con el tiempo nunca será verdad, sino una absurda manera de experiencias.
  3. Injustos. Se refleja en comportamientos autómatas o de sumisión a lo cotidiano, a la costumbre. Es decir, tenemos miedo de líderes, gobernantes, políticos, y a la vez se cae en actitudes de  negar la responsabilidad de liderarse  así mismo. Se manifiesta en impotencia, artritis, lumbalgias, perdida de brillo en el cabello.
  4. Incomprensibles. Un elefante teme de un ratón. O un gato teme a una mariposa. Se manifiesta en dolor de cabeza, migraña crónica cuando hay parálisis ante las pequeñeces cotidianos o hay irritación por detalles ajenos, generando agresión pasiva o agresión reactiva. Ejemplo cuando alguien ajeno, tal vez un extranjero, llevan el cabello, la piel o los ojos de otro color, credo o sexo. ¿Por qué no produce miedo o reacción cuando alguien es de tipo de sangre A, B o C? O  ¿por qué cuando alguien lleve el dedo meñique del pie izquierdo más grande, o más pequeño no genera miedo o rechazo? ¿Quién o qué decide a qué “detalle ajeno” temer o no?  Hay manera que los sentidos físicos no  “tomen el control”. Lo incomprensible será siempre incomprensible y solo lo comprensible será siempre comprensible. Esto se somatiza en problemas de visión o de la piel.
  5. Imprecisos. Cuando se exagera la culpa en relación a los hechos, se manifiesta en temblor de las manos, piernas, o dolor de espalda. “Mucho peso encima”. Si se es implacable pasará a ser dolor de huesos.
  6. Ilógicos. Cuando la fórmula de causa- efecto no tiene ninguna relación. Ejemplo de tener miedo al color amarillo porque la mascota es un loro. Ante esto se suele buscar refugio ante cualquier “manía” igual sin relación.  Ninguna pastilla quitará ese dolor. No existe relación ni vínculo entre la causa y el efecto.
  7. Extremistas.  La alta intensidad de un miedo, a veces, puede ayudar a ver las cosas con calma, aflorando el respeto racional. Y un miedo de baja intensidad puede desorientar e irritar. Entonces el miedo a las alturas se afronta con éxito, pero el miedo a pasar bajo una escalera se expande. Se somatiza en el sistema nervioso como estrés excesivo.
  8. Invisibles. Miedo sin causa ni real ni irreal. Totalmente desconocida. Se traduce a un miedo sin sombra ni luz. Es un miedo de “palpito” ante algo, pero no hay fuente ni supuesto. SE somatiza como erizado de piel o del cabello.
  9. Incoherentes. Cuando un nadador tiene miedo del agua, un piloto tiene miedo del vértigo, o un amante tiene miedo de su amada. No hay coherencia entre lo que se quiere y lo que se teme.

Un ser vivo tiene miedo de estar vivo. Así un cantante tendrá somatizada su garganta, un carpintero sus manos y un nadador sus piernas o espalda.

¿Qué hacer?

  1. Cambiar de contexto
  2. Replantear roles
  3. Reformular propósito de vida
  4. Actuar para descubrir.

¿Cómo hacer?

Meditando, aclarando y fortaleciendo la voluntad. Este es el camino. Si aun no se logra lo mejor es iniciar un tratamiento en THE, Terapia Holística Emocional, donde se realiza un diagnóstico y un tratamiento personalizado

¿Cuándo?  Ya mismo.

Terapia Holística  en Bogotá.

Tel. Celular  317 4247923       Mail. franajom@gmail.com

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