Lo que hace el estrés en tu cuerpo

El estrés está asociado con la supervivencia, pero cuando se convierte en el día día (estado crónico), deja de ser un amigo para convertirse en el enemigo. 

En un estado de máxima alerta, una variedad de estímulos y reacciones recibe el cerebro a las presiones o situaciones de peligro: sean reales (terremoto, un ladrón, un frenazo para evitar un choque), o percibidas (subjetivas), tales como lo que cada uno piensa ante la crianza de los hijos, un trabajo demandante, un examen.

Cada persona tiene un modo distinto de responder frente a diversas situaciones. Mientras que para unas una situación es altamente estresante, para otras son asuntos sin importancia. Por eso se le llama peligros percibidos: porque dependen de la sensibilidad de cada quien. Cuando una persona se siente amenazada o abrumada por las tensiones del entorno (reales o no), ocurren una serie de reacciones químicas en el cuerpo comandadas y reguladas por el cerebro que permiten responder de manera eficaz para evitar cualquier daño o afrontar de forma satisfactoria el reto. Pero mientras el cuerpo está preparado perfectamente para manejar ciertas dosis de estrés, el de larga duración o crónico agota los sistemas de respuesta y desemboca en enfermedades psíquicas como la depresión mayor, los trastornos de ansiedad o enfermedades físicas como la migraña, el colon irritable o el empeoramiento de condiciones cardiovasculares, trastornos del sueño, entre otras.

Sistema nervioso

El sistema límbico en el cerebro regula las respuestas normales frente a determinados estímulos. Las amígdalas cerebrales (unas estructuras en cada hemisferio cerebral) están a cargo de activar las respuestas frente al peligro o los retos que nos rodean. Detectar las amenazas. El sistema nervioso autónomo (de aquí viene el término disautonomía) es como el departamento de emergencias que le dice al resto del cuerpo qué tiene que hacer, administrando los recursos enfocados al mismo fin: la supervivencia. El hipotálamo da el pistoletazo de salida ordenándoles a las glándulas suprarrenales producir y liberar adrenalina y corticotropina (que regula la presión sanguínea y el azucar en la sangre) y los glucocorticoides (cortisol, cortisona, y corticosterona). Estos últimos regulan la producción de glucosa, el metabolismo de las grasas y las proteínas y pueden crear inmunosupresión, es decir, bajar las defensas del organismo frente a las infecciones, cuando el estrés resulta prolongado y la manera de enfrentarlo NO es eficaz.

Niveles persistentes altos de esos químicos agotan los sistemas en general y puede producirse un trastorno conocido como depresión mayor, el más frecuente. Desde el punto de vista cognitivo, la depresión afecta la atención y la concentración (atención sostenida), la memoria inmediata y disminuye transitoriamente la eficacia de aprendizaje. También afecta las funciones ejecutivas, es decir, las habilidades cognitivas que permiten planear, anticipar consecuencias, tomar decisiones, cambiar de estrategia cuando no tenemos resultados positivos y pensar con rapidez y eficacia. Por los mecanismos antes descritos, la depresión afecta notoriamente el rendimiento académico y la productividad en la vida laboral.

Además, la ansiedad como síntoma concomitante de la depresión conduce a un aumento de la apetencia por el alcohol, la nicotina y otras sustancias.

Sistema cardiovascular 

El cortisol es una hormona importante para la regulación de la presión sanguínea y el funcionamiento de los sistemas cardiovascular y circulatorio. Las hormonas del estrés (adrenalina, noradrenalina y el cortisol) hacen que el corazón lata más rápido y los vasos sanguíneos se constriñan aumentando la presión sanguínea de forma que llegue más oxígeno con mayor velocidad a todo el cuerpo, incluyendo el cerebro. De esta forma se tiene más fuerza y energía para actuar. El estrés crónico impone una sobrecarga al corazón y afecta la regulación del ritmo cardíaco. Esto sumado a la compresión de las arterias, eleva el riesgo de hipertensión, problemas cardiovasculares, infarto del mio cardio y arritmia. Las personas con depresión tiene un riesgo más alto de presentar alteraciones del colesterlo y los trigliceridos.

Sistema respiratorio

En los momentos de estrés , la persona respira más rápido para suministrar más oxígeno, de tal manera que el cerebro y resto del cuerpo actúen con mayor eficacia en la respuesta a las situaciones.

Sistema musculoesqueléctico

La ansiedad implica una tensión automática de los músculos para responder con mayor rapidez y eficacia. Esto es positivo a corto plazo, pero a largo plazo aumenta el riesgo de dolores de cabeza por tensión muscular, espasmos y dolores en la espalda y los hombros.

Sistema reproductivo

La respuesta al estrés persistente conlleva una disminución del desempeño sexual en los hombres. En las mujeres disminuye el deseo sexual y la respuesta de exitación. Así como la alteración de otros procesos hormonales que pueden afectar el ciclo menstrual y la fecundidad.

Sistema digestivo

En una situación de estrés hay boca seca, disminuye la motilidad gástrica e intestinal y puede haber indigestión, náuseas, diarrea o, por el contrario, estreñimiento. Si estos síntomas se mantienen en el tiempo, pueden aumentar el riesgo del síndrome de colon irritable, reflujo o empeoramiento de la enfermedad ácido péptica. Los cambios en el pH gástrico favorecen el aumento de la bacteria Helicobacter pylori que puede ocasionar gastritis.

Sistema inmunológico

El estrés estimula a corto plazo el sistema inmunológico, pero a largo plazo el cortisol inhibe la secreción de histamina y la respuesta inmunológica frente a los invasores. Quienes padecen estrés crónico son más susceptibles a sufrir infecciones virales (gripa o influenza), enfermedades oportunistas, y aumenta el tiempo que se requiere para recuperarse de una enfermedad o herida. También, por eso, suelen empeorarse problemas cutáneos como eczemas, acné o las alergias.

Sistema endocrino

Las hormonas del estrés impulsan al hígado a liberar más azucar en la sangre para darle al organismo la energía extra que necesita para enfrentar el peligro. Cuando el estrés baja, el cuerpo lo reabsorbe, pero si esta producción no disminuye, el cuerpo puede tener problemas para reabsorber la glucosa y hay riesgo de alteraciones metabólicas.

¿Qué hacer?

  1. YOGA
  2. Mente sana cuerpo sano
  3. Dormir bien
  4. Vivir el presente
  5. No perder la esperanza
  6. Ningún antidepresivo fármaco es la salvación

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