ENCUENTRO CON LA PERFECCIÓN

Hola.  Recibe un saludo de Francisco Javier Valenzuela F. Terapeuta Holístico con más de 18 años de experiencia.  Hoy antes que invitarte a leer es invitarte a reflexionar  sobre: ¿Cuál es tu dolor? ¿Cuándo empezó? ¿Cómo   es? ¿Quién es el doliente?  ¿Qué Quieres en realidad?

Puedes encontrar información en la página web de www.evolationyogacolombia.com en la sección de terapias alternativas. 

Si tienes respuestas a estas preguntas ya tienes la mitad del asunto resuelto.  Bienvenido a Terapéutica Holística.


 

Una mañana desperté. Era domingo como a las siete de la mañana. Encendí la televisión y apareció un caballo negro más grande que el marco del televisor. Y se veía galopar con su pelo azabache brillante, se veía más real que los caballos en un potrero.  A la vez podía escuchar la radio, cuatro emisoras en simultáneo. Recuerdo que era un programa deportivo de comentaristas, uno cultural, uno noticioso y otro de farándula.  A voluntad podía cambiar las estaciones de radio solo con el pensamiento.

Escuchar la radio en simultáneo tan sólo era uno más de los prodigios que la ciencia había logrado. Un nano-ship 900 millones de veces más pequeño que la cabeza de un alfiler era todo lo que se había insertado dentro de mi cerebro. Con un poco de práctica podía cambiar de estación tan solo con mi voluntad. Igual podía escuchar estaciones de radio de cualquier lugar del planeta o de cualquier planeta del universo. Así mismo habían otros miles de dispositivos integrados en mi cerebro y cuerpo que me servían para abrir o cerrar las puertas de mi casa, comprar un tiquete de viaje, encender la estufa, aunque no era necesario ni la estufa ni los alimentos ya que bastaba con tomar un par de minutos los rayos del sol sobre mi piel  y recargar todo mi sistema. Beber un poco de agua limpia y ya.  El agua era abundante en todas las naciones. Los países no existían.

Esto gracias a que había en mi cuerpo micro-celdas,  nano-ships solares que me recargaban de energía solar y así quedar listo como para una semana de acción cotidiana. Contábamos con el agua más limpia, el aire, la tierra y la atmosfera se mantenían libres de impurezas. Libres de virus, bacterias. Un gigantesco flash de luz violeta cada 20 minutos sobre la atmosfera, eran suficientes para mantener limpio el ambiente. Nadie enfermaba. Pero si alguien quería pasar por esta experiencia, podría enfermar por minutos, días, horas o semanas. Y después estar 100 % saludable.

No existía seguro social, pero existían cabinas apostadas en las calles como si fueran cabinas de teléfono. Allí  se podía entrar con un trozo de cabello, las huellas digitales y la lectura del campo bio-energético o vibracional  y era suficiente para reproducir un dedo, un pie, un trozo de piel. En intervenciones sencillas atendían robots, que te introducían en una capsula y luego salías recuperado. En intervenciones más complejas había personas que  se encargaban de realizar estas operaciones. Algunas personas no necesitaban de esto pues su sistema genético estaba diseñado para reproducir así mismo alguna de sus partes que les faltara.  Si se te cae una mano te volvía a nacer.

Aquí no existían los accidentes, ni las mentiras pues los pensamientos eran vibraciones que podían fácilmente ser evidenciadas. Y ser sincero era siempre una ganancia porque más rápido lograrías lo que querías.

Era imposible un accidente. Dado que todo estaba intercomunicado.

Algunas personas podían durante el día cambiar hasta dos veces su fisonomía. Es decir si eras lampiño podías cambiar a lucir bello por todo el cuerpo. O si tenías ojos azules podías cambiar a ojos verdes, amarillos, naranja o el color que quisieras. Todo podías cambiar de color de cabello, de estatura, de color de piel, etc.  Todo en medio de una resplandeciente estética.

Las personas si querían vivir 1000 años o 2000 años o más podrían hacerlo. Todas las personas podían lograr el reconocimiento, la fama, el éxito en el área de su vocación. Nadie sabía que era la mentira. Pues los pensamientos y la información se podían ver permanentemente.

La nación y los gobiernos no se preocupaban  de los movimientos de personas. Pues siempre habría espacio suficiente para  albergar a todos en una sola nación si así se requiriera. Si todas las personas de todas las naciones se movilizaran y se residenciaran en una sola nación podrían llegar y ser atendidas. Los medios de transporte, tele – transportación,  sistemas de comunicación que permitían en cuestión de segundos planear y generar la logística necesaria y estar en un lado del planeta o del sistema solar. No existían los gobiernos para gobernar pues cada persona se gobernaba en función de su vocación, bienestar y sus dotes para cumplir sus ideales.

Los gobiernos sólo se reunían para hablar del único código que existía. El cual se escribía en una sola palabra. Honestidad.  Allí no existían sistemas monetarios. Ni cambiarios.  Todas las personas tenía derecho a recibir y eran protegidas. Pues todas tenían algo que dar. Siempre había acción. Movimiento. Creación. No existían abogados ni códigos de derechos de autos. Pues el conocimiento se ofrecía a quien tuviera la vocación y  la disposición de servir. Esas eran los dos principales decretos que reglamentaban la única ley que existía.  El decreto de la vocación y el decreto de servir. Allí los gobiernos se reunían por clanes de apoyo para ayudar  al cocimiento en cinco grandes áreas. Área del espacio, área de la tierra, área de la convivencia, área de la materia y área de la antimateria.

Allí no existía ni la enfermedad, ni el dolor ni la muerte. Nadie quería ni sabía que era la muerte.

Los códigos sociales, morales y éticos se expandían más allá de  cualquier límite del tiempo y del espacio.  Por tanto nadie se comprometía “hasta que la muerte los separe”. Pues eran libres para comprometerse y descomprometerse miles de veces así como los miles y miles de años que quisieras vivir. Podías vivir solo, en pareja o en una grande compañía. Siempre que alguien nacía, había una expansión cada vez mayor del espacio.

Seguía en mi habitación observando el caballo azabache brillante corriendo. Escuchando la radio en mi cerebro a la vez que reflexionaba. Estoy en un universo demasiado perfecto. Demasiado tentador. Allí cualquier deseo se podía cumplir sin condiciones. Mi televisor podía emanar el aroma del caballo y con un guante casi transparente podía percibir y tocar el caballo mientras corría. Diminuta nanotecnología podía generar en mí piel las sensaciones que aparecían en mi televisor. Este televisor que yo tenía solo era uno de los modelos de gama media. Puesto que había televisores que podía generar la experiencia total. Ya fuera directamente o a través de un avatar.  En realidad eran cabinas de diferentes tamaños donde podías experimentar y sentir dentro de la t.v.

Me seguía asaltando una duda en medio de tanta perfección. No era una duda preocupante. Sólo percibía que en medio de tanta perfección nadie quería salir. Era casi imposible. El único deseo que no parecía posible realizarse era salir de esta cárcel de lujo. Demasiado perfecta. Cualquier deseo grande o chico se podría cumplir en beneficio de los sentidos.  Nuestros 5 sentidos.

Entonces salí, corrí y  comprendía que en un universo así sería mucho más difícil ver. No con los ojos físicos sino con los ojos del corazón. Ver aquello que sólo puedo ser entendido por el corazón.  Corrí fuera de mi casa cerca de una monumental y bella plazoleta. Mire al cielo, brillante azul, limpio cristalino emanando esa fuerza de seguridad. La percibía. Pero me preguntaba. Qué hay en verdad detrás de lo que veo? Dónde está el Creador de todo esto?

De mi pecho salió un gran grito no de desespero sino de inconformidad y descontento. Así como la inconformidad de un trueno en medio del silencioso cielo. Gritaba en constante inconformidad, pues tanta perfección  cerraba las puertas a la oportunidad de trascender. Y de repente desperté.

Sí. Desperté en mi actual cama, en mi planeta tierra de sol y luna pero con mucha alegría. Con una alegría renovada de gratitud hacia todas y cada una de las experiencia dolorosas en mi vida terrenal. Pues agradecía cada pequeño o grande dolor como parte de una oportunidad para sentir la imperiosa necesidad de salir. Salir de las ilusiones. Y con una actitud serena y clara aceptaba la maravillosa oportunidad de vivir en este planeta de alegrías y dolores.

No es la búsqueda del dolor lo que nos acerca a esa  libertad interior, sino el asumir cada compromiso  y abrir los brazos con amor a ese océano de incertidumbre que significa descubrir en verdad quiénes somos.

Intuí  que de aquí,   todos en algún momento quisiéramos salir. Eso era regocijante. Y que en un universo perfecto era como estar en una jaula perfecta. Donde nadie querría salir de allí.

Existen dos clases de dolor. El dolor que nos conduce a crecer en experiencia consiente  y el dolor que nos produce sufrimiento. En el primero la  motivación es de expansión, de generosidad y de crecimiento interior. En el dolor que causa sufrimiento es aquel que nos genera un apego a una sensación.  Tal vez sea el apego al  cigarrillo, las drogas, el alcohol, la ira, los juegos de azar, el perfume de la tía Pachuleca,  el  comerse las uñas, etc. Cualquiera de estos apegos son escapismos con lo cual estamos buscando el amor en el lugar equivocado.

En terapéutica Holística, Más importante que la salud, es la conciencia.

Bienvenidos.

Atte.  Francisco Javier Valenzuela F.

TE esperamos en Yoga Evolation

Celular 317 4247923    mail  franjaom@yahoo.es

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