Testimonio de una visitante. “Mi experiencia en evolation Hot Yoga”

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Por Sandra Leal R. 
¿Hot Yoga?
Yo no se qué es exactamente, pero ayer lo practiqué por primera vez en mi vida y les contaré algo de esta experiencia.
En mi cabeza tenía preconcebido un montón de poses que piden concentración y algún grado de espiritualidad o “paz interior” para poder lograrlas, dolor si no se es flexible y entonces una tortura de una hora. Sin embargo, entré con mente abierta a la expectativa de hasta dónde podía llegar, pero con poca fe porque conozco mi cuerpo…

Fui por cumplir la tarea, porque hay que conocer para juzgar.

Llegué. A mano derecha estaba la recepción, frente a mi, a unos metros, un par de escalones que separan un área que llamé ” de stand by” (pre-entrada y post-salida del estudio)  y a mi izquierda una banca larga, blanca, junto a una matera que se haya en uno de los extremos y un tubo de aluminio que se estrella contra una pared y ayuda a sostener un par de libros sobre Yoga. Me deshice de mis zapatos, los ubiqué debajo de la banca y continué mi recorrido descalza sobre un piso frío. Bajé los escalones y encontré hacia mi derecha un lugar donde acomodar mis cosas y ponerme cómoda. Acto seguido me dotaron de un mat (una esterilla de goma o un material que tiene la contextura del fomi y cuyo nombre desconozco), una toalla y una botella de agua. Hasta allí todo bien… entonces entramos a un cuarto cálido.
Ubiqué el mat extendido y sobre él la toalla y sobre la toalla yo. Estábamos en un cuarto cerrado con espejo en tres de sus paredes un piso laminado y un sistema de calefacción que mantenía una temperatura interesante (tolerable como cuando entras a tu carro a media mañana). Al poco tiempo empezamos con un ejercicio de respiración, concentrando la mirada en el espejo; en tu mirada. Entre cruzas los dedos de tus manos debajo de tu mentón, juntas los codos y al tiempo que inhalas los llevas hacia los costados y tu cabeza hacia atrás abriendo tu caja torácica… y no más. No quiero entrar en detalles. Prefiero regalarles la curiosidad esperando que sirva de algo.
Me encantó y sabrán por qué. Fui capaz. Mi cuerpo llegó a extensiones… particulares y a pesar de que sí es exigente, el calor lo hace menos imposible. Sentí un gran alivio en todo mi cuerpo  y salí con una sonrisa hacia un té de flor de Jamaica. Puede que lo repita, ¿por qué no? Es el tipo de ejercicio efectivo que te deja con ganas de más sin dejarte exhausto. Terminas con una sensación de tranquilidad y frescura como si acabara de suceder una desintoxicación que exudó por los poros (¡y sí que lo hizo!).
Y eso fue.
Conforme dictaba mi agenda tomé mis cosas, salí del lugar y continué caminando…
 

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